Fernández Sastre trabajaba en la Asociación Ciudadana para la Prevención de la Violencia, donde detectó que muchos problemas de adolescencia, de drogas, de trastornos de conducta en el entorno familiar y fuera se debían a un trastorno de déficit de atención no tratado. Ahora colabora con las dos asociaciones que atienden esta problemática.
El psiquiatra vigués José Luis Fernández Sastre.
¿Qué porcentaje de población podría estar afectada por este déficit de atención?
Según los últimos estudios de prevalencia, está entre el 5% y el 14%. En niños se diagnostica de forma más frecuente que en adultos.
¿Por qué hay más niños?
Porque hasta hace poco se ha entendido que era un trastorno específico de la infancia, pero desde hace unos años se sabe que no, que es un cuadro más o menos crónico y que la gente que lo ha tenido de niño lo va a seguir teniendo de adulto. A veces las manifestaciones se modifican un poco y hay cierta reticencia de la psiquiatría a aceptar el TDH como un cuadro clínico de adultos. Se diagnostica más en la infancia que en la edad adulta.
¿Cómo se detecta en menores?
En un niño habitualmente por la dificultad de aprendizaje o el fracaso escolar, es un signo de alarma y se detecta en casa o en el colegio. Luego por sus características: niños distraídos, despistados, que no son constantes, no paran quietos, se mueven todo el tiempo. Son niños trastos, pero buenos.
Supongo que la inteligencia no está reñida con esto.
No, habitualmente es gente con un coeficiente intelectual normal o normal-alto, lo cual es muy frustrante para ellos. Es gente muy válida que a veces no consigue objetivos por estas dificultades para centrarse.
¿Es algo físico psíquico?
Se entiende que el lugar del cerebro que rige o se encarga de la atención y el autocontrol ha evolucionado de forma mas lenta, no quiere decir que no evolucione pero va más despacio. Hay estudios de neuroimagen como la resonancia en los que se ve un cierto menor volumen de la corteza cerebral. Eso asociado a que hay un receptor que es la dopamina que es deficitario en personas con este déficit de atención.
¿Qué pesa más, el tratamiento farmacológico o el piscológico?
Hay que hacer las dos cosas, los tratamientos multimodales, técnicas psicopedagógicas, psicológicas y a veces es preciso ayudarlos con tratamiento farmacológico para actuar sobre la dopamina.
¿Se usan mucho los fármacos?
Sí, es el tratamiento más frecuente cuando el déficit empieza a ser más serio o no avanza, tienen fracaso escolar, adultos que no centran su vida, pierden el trabajo o muchas relaciones de pareja que no acaban de centrase, hay tratamientos psicológicos y farmacológicos que son los más eficaces y los que más se utilizan en general.
La gente tiene miedo casi siempre infundado a medicamentos.
Es un tratamiento tan agradecido, que lo que hay que hacer es un buen diagnóstico, explicar bien a la gente a que se debe el trastorno, que riesgo tiene el tratamiento y que beneficios, hay pocos riesgos.
¿Cuáles son los síntomas del trastorno en adultos?
Es gente distraída, despistada, olvidadiza, buena gente pero empiezan muchas cosas y no las acaban, conducen temerariamente, tienen muchos accidentes, es un poco el prototipo y también en un porcentaje importante consumen drogas como una especie de autotratamiento como si su cerebro descubriese que tomando la droga mejora. Son personas con mayor riesgo de adiciones en general, de todo tipo de conductas adictivas que la población general, drogas, compras, enganche a internet,etc.
Tiene consecuencias en la vida.
El ejemplo mejor es el de alguien que tiene un cerebro y unas capacidades para ser director general de algo pero se queda de peón de la empresa. Una dificultad muy importante y se manifiesta sobre todo en los adultos es la incapacidad para organizarse, planificarse y ejecutar las acciones, eso limita mucho la vida profesional.
¿Tiene cura?
Sí, el tratamiento es muy agradecido, normalmente son fármacos que actúan normalmente a nivel de la dopamina, la terapia psicoeducativa y a veces de familia o de pareja para organizarlo.
“ahora hay grupos de afectados de autoayuda”
Usted colabora con las dos asociaciones de déficit de atención e hiperactividad que existen en Vigo, que son ADAH y ANHIDA. ¿Qué servicios prestan estos colectivos?
Se dedican específicamente al diagnóstico, tratamiento, estudio y difusión del TDH. Estas asociaciones tienen equipos de profesores, educadores, psicólogos, psiquiatras, padres y afectados, y empieza a haber grupos de afectados de adultos que son de autoayuda. La gente si sospecha que puede tenerlo se puede ponerse en contacto con estas asociaciones sin compromiso alguno
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