La salud de un bebé en los primeros minutos de vida estaría asociada con su riesgo de desarrollar el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) más adelante.

Resultados de un estudio, publicados en Journal of Pediatrics, sugieren que la escala de Apgar, que se aplica a todos los recién nacidos en los primeros cinco minutos de vida, daría indicios del riesgo infantil futuro de desarrollar TDAH.

El puntaje de Apgar de un recién nacido surge de varios signos físicos, incluida la respiración, los latidos y el tono muscular. Un puntaje de 7 o más es normal; 9 o 10 indican que el bebé está “en la mejor condición posible”.

 

Los autores del estudio hallaron entre más de 980,000 niños de Dinamarca que el riesgo de desarrollar TDAH aumentaba a medida que disminuía el puntaje de Apgar. A diferencia de los niños con 9 o 10 puntos, los bebés con 5 o 6 tenían un 63% más riesgo de desarrollar TDAH. Aquellos con 1-4 puntos en la escala de Apgar corrían un 75% más de riesgo.

 

En Estados Unidos, uno de cada 10 niños en edad escolar tiene TDAH diagnosticado, según los CDC.

 

Un puntaje de Apgar anormal podría revelar algún tipo de estrés durante el embarazo o el parto, como una reducción del oxígeno, que terminaría favoreciendo la aparición del TDAH.

 

“Existirían varias causas de un bajo ‘score’ de Apgar y el TDAH, pero nuestros análisis no apuntan a un determinado factor en este estudio”, dijo Carsten Obel, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, y que participó en el estudio.

 

Tanto el parto prematuro como un bajo puntaje de Apgar serían marcadores de un desarrollo fetal por debajo del nivel óptimo. Los resultados surgen de los datos de un registro nacional de Dinamarca con información de 980,902 niños nacidos entre 1988 y 2001; 8,234 tenían TDAH diagnosticado, la mayoría era varón.

 

Tras considerar factores como la prematuridad, el ingreso familiar, además del tabaquismo y la educación maternos, el riesgo de desarrollar TDAH fue mayor en niños con puntaje de Apgar por debajo de 7 puntos.

 

Aun así, la gran mayoría de los niños no tenía TDAH diagnosticado, sin importar el puntaje de Apgar. Se desconoce si la relación entre ambos influiría de alguna manera.

 

En el grupo estudiado, indicó Obel, la capacidad de predicción del TDAH que tuvo el puntaje de Apgar no fue tan sólida: “No deberíamos usarlo de rutina para informar a los padres con un hijo con bajo ‘score’ de Apgar sobre el riesgo de que desarrolle TDAH”.

 

Obel dijo que se necesitan más estudios para tratar de descubrir las causas de la relación entre el puntaje de Apgar y el TDAH. Cohortes más grandes podrían permitir conocer cómo influye la combinación de factores, como un bajo puntaje de Apgar más antecedentes familiares

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