Existe bastante confusión en la gente de a pie. Se habla de hiperactividad de forma genérica y casi siempre referida a niños, como si fuera un problema pasajero que desaparece con los años. Y no es así. Para aclarar dudas, el psiquiatra bilbaíno Florencio Moneo, de Avances Médicos, pone los puntos sobre las íes al hablar de una enfermedad «de origen hereditario».
- ¿Qué es la hiperactividad?
- Ése es el primer error. No se puede hablar de hiperactividad, sino de un trastorno por déficit de atención que puede conllevar o no hiperactividad.
- ¿Es una enfermedad?
- Sí. Así está pactado a nivel institucional tanto por la Oficina Europea de la Organización Mundial de la Salud como por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.
- ¿Cómo se origina?
- Por un fallo en el mecanismo de las neuronas inhibidoras de los impulsos. Al fallar, el resto de neuronas están más libres para mandar impulsos, ya sean eléctricos o químicos. Por tanto, se tiende a comer más, beber más, moverse más.
- ¿Es una dolencia genética?
- Sí. Tiene un origen hereditario.
- Siempre se relaciona con la infancia. ¿Es un error?
- Sí. Lo normal es que aparezca en la infancia, pero también puede hacerlo en otro momento cualquiera del ciclo vital porque se produce un desencadenante. De hecho, los estudios epidemiológicos dicen que la sufren entre un 3% y un 6% de la población adulta, con una proporción de tres hombres por cada mujer. Lo que ocurre es que está mal diagnosticada. Existe cierta confusión con otras enfermedades.
- ¿Quién debe hacer el diagnóstico?
- Estamos ante lo que llamamos una enfermedad frontera. Es decir, puede detectarla un médico de familia, un psicólogo, un neurólogo o un psiquiatra.
- ¿Cómo se detecta este trastorno en un adulto?
- La hipermovilidad, esa persona de continuo inquieta, es un síntoma. Además, suelen ser personas con dificultad para las relaciones sociales, para mantener mucho tiempo los mismos amigos, el novio o la novia. Suelen tener serios problemas para hacer bien su trabajo.
- Menudo panorama.
- Por eso es importante detectarla a tiempo. Una persona con déficit de atención tratada a tiempo y bien hace una vida normal, lo mismo que se lleva una diabetes. Si no es así, pueden aparecer problemas de marginación. En el origen de numerosos casos de drogadicción y alcoholismo está este trastorno.
- ¿Se cura?
- No, pero se trata mediante medicación y con tratamiento psicológico. La terapia psicoterapéutica permite ajustar cuestiones relacionadas con las habilidades sociales de la personas, con sus relaciones familiares.
- ¿Cuándo debe encenderse la luz roja de alarma y acudir a un especialista?
- Hay que pensar en la posibilidad de un déficit de atención cuando alguien tiene problemas para terminar sus tareas o cuando estamos ante el típico 'culo inquieto' incapaz de sentar cabeza.

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