Desde que comencé a escribir el blog sobre el TDAH, no me ha dejado de
dar vueltas en la cabeza la siguiente idea: la mayoría de personas,
pero sobre todo los adultos que no tienen mucha información y no
conocen tanto sobre un trastorno como el TDAH, al ver a un niño con
este trastorno –con signos de hiperactividad, sobre todo- piensan
inmediatamente que es un niño malcriado, desobediente y mal educado.
Si intercambian un diálogo con un niño con déficit de atención,
enseguida pensarán que es un desinteresado e irrespetuoso porque no
los atiende o no los mira a la cara cuando le hablan.
Si bien el TDAH causa una serie de conductas involuntarias que pueden
llegar a ser controladas parcialmente, esto requiere de un esfuerzo
enorme, que en muchos casos no sirve de nada. Al igual que con algunos
trastornos asociados como, por ejemplo, el trastorno oposicionista
desafiante, cualquiera diría que la persona con éste trastorno es una
persona engreída, mala, rebelde, etc. Sin embargo, esta persona tiene
un trastorno y si bien algunas conductas pueden llegar a ser
controladas con mucho esfuerzo, al fin y al cabo, debe tomarse en
cuenta que la persona tiene un problema neuropsicológico que causa que
algunos rasgos de su conducta sean involuntarios. Debido a esto creo
que la gente debería tener un poco más de paciencia y tolerancia con
las personas con TDAH u otro trastorno.
La gente con TDAH, así como sus familiares, debe tener muy claro que
un tratamiento medicamentoso sólo será completamente efectivo si es
que es controlado y seguido por un neurólogo especialista con
experiencia en el tema.
Las personas con TDAH no tienen ninguna incapacidad ni impedimento
para hacer y alcanzar lo que quieran y no tienen nada que envidiarle a
una persona sin el trastorno. Seguramente en el camino que quieran
seguir encontrarán más obstáculos que una persona normal, pero con
esfuerzo y dedicación se puede conseguir lo que sea.
Por último, quiero decir que las personas con TDAH tenemos
interiorizado ese empuje para conseguir lo que queremos y ese esfuerzo
para superar cada obstáculo que se nos presenta, debido a que siempre
nos ha costado un poco más de lo normal y creo que en eso radica lo
valioso de la vida: en luchar y esforzarnos siempre, aunque nos cueste
un poquito más, por lo que queramos conseguir.
Publicado por JAVIER PEREZ CHIRINOS
http://mounstroencomputacion.blogspot.com/2010/07/conclusiones-de-mi-blog-sobre-el-tdah.html
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