15.02.10 - 00:59 - ANA SANTIAGO | VALLADOLID.  

Hace una década apenas se hablaba de él, aunque es conocido desde hace unos setenta años. Ahora, cada vez hay más interés en documentarlo porque ya, más allá de la intuición, se sabe que es frecuente y responsable de muchas conductas incomprensibles o difíciles de niños y adolescentes que, de evaluarse y tratarse a tiempo, modificará las posibilidades de futuro de los afectados e, incluso, borrará la incomodidad que provoca a su alrededor. Es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ya conocido como el TDAH.

Son niños y adolescentes con serias dificultades para mantener la atención y con una hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad y dificultades en el control de los impulsos. España carecía de estudios epidemiológicos, salvo algunos muy restringidos. Ahora un equipo de Castilla y León ha resuelto el primero con una muestra que recoge las nueve provincias. Así, este trabajo, financiado por la Fundación Sánchez Villares, ha concluido que la comunidad tiene una prevalencia de este problema del 6,66% de los menores de entre los 6 y los 16 años, escolares de Educación Primaria y Secundaria. Es éste un porcentaje próximo a los revelados por investigaciones de otras partes del mundo que, en general, se mueven entre el 5% y el 8%, aunque algunos, según el método empleado, hablan del 17%. La investigación regional, realizada con una muestra de 1.095 estudiantes de una población diana de 212.657 menores, constata además que los casos detectados presentan una alta comorbilidad, es decir, otros trastornos de conducta o de ansiedad asociados, además de afectar de forma muy significativa al rendimiento académico y al comportamiento escolar, según explica el investigador principal, el pediatra Luis Rodríguez Molinero.

 

El TDAH puede ser de tres subtipos diferentes, según predomine la desatención o la hiperactividad. Es combinado, el más frecuente, cuando cumple los criterios de falta de atención y de hiperactividad. Entre los niños y adolescentes de Castilla y León acapara el 4,38% del citado 6,66% de prevalencia. Es hiperactivo cuando tiene mucho más peso esta faceta que la de falta de concentración y afecta al 1% de dicho porcentaje. Y, por último, está el inatento, en el que la sintomatología más destacable es la que afecta a la atención y se concreta sólo en el 1,27% de los casos detectados.

 

El estudio también revela una mayor incidencia entre los varones (69,9) que entre el sexo femenino (30,1%). En cuanto a tipo de colegios o zonas, las diferencias son escasamente significativas, según los autores del estudio, pero los datos sí revelan una mayor presencia del trastorno en los públicos que en los privados o concertados y en las localidades rurales que en las capitales.

 

Uno de los datos más importantes que aporta este trabajo, desarrollado en catorce colegios con la colaboración de las consejerías de Educación y Sanidad, es la constatación de las cifras de comorbilidad. El 71% de los menores afectados presentan algún problema de salud o comportamiento asociados al TDAH. Lo más frecuente, ocurre en un 46% de los casos, es que sufran trastorno de ansiedad. Además, un 31% padecen alteraciones del comportamiento; en un 9% afecta al estado de ánimo; produce tics en un 10%, y el 12% tiene enuresis (se hace pis en la cama).

 

La investigación, llevada a cabo por cuatro pediatras, un psiquiatra y un psicólogo, de Valladolid y Palencia, ha constado de una primera fase de trabajo de campo y, una segunda, de análisis clínico, explica Mercedes Garrido, una de las especialistas infantiles que ha efectuado el estudio. Así, durante el curso 2007-2008, los investigadores han realizado encuestas contrastadas a padres y profesores de los alumnos de la muestra. Cuando las respuestas a los cuestionarios eran coincidentes, es cuando el equipo determinaba un claro indicio de encontrarse ante un caso de este trastorno y pasaba así a la segunda fase de entrevista clínica. Muchos casos, en torno al 70% de los detectados, estaban sin diagnosticar. «Hemos visto llorar a padres durante el proceso, al descubrir el problema de su hijo o incluso el suyo propio a la vez, que por fin encontraban una explicación a su comportamiento», explica el doctor Rodríguez Molinero. En todos estos casos se recomendaba acudir a los equipos de salud mental o a especialistas para un tratamiento y seguimiento.

 

El trabajo permite, por lo tanto, cuantificar este trastorno, conocerlo y documentarlo. Al mismo le seguirán los estudios en los que actualmente se trabaja en el País Vasco y Andalucía. Los tres juntos permitirán conocer la incidencia de este trastorno en España, dado que además abarcan comunidades muy diferentes y distanciadas.

 

Rodríguez Molinero explica que un niño o adolescente con déficit de atención e hiperactividad «no es ni más ni menos inteligente» que otro que no padezca este problema. La cuestión es que «la capacidad de trabajo y superación que tienen sepan usarlos y, para ello, precisan de terapia y, a veces, de medicación. Todo ello, «el tiempo necesario hasta que aprenden a controlar su impulsividad, a concentrarse en sus actividades, a tener, en definitiva, el control de su conducta, pero se precisa tiempo y paciencia, algo de lo que carece la actual sociedad», añade.

 El trabajo. 'Estudio psicométrico y clínico de prevalencia y comorbilidad del trastorno por déficit de atención con hiperactividad en Castilla y León'. Publicado en la Revista de Pediatría de Atención Primaria. Equipo. Los pediatras Luis Rodríguez Molinero, Mercedes Garrido Redondo, Ana María Sacristán Martín y María Teresa Martínez, el psicólogo José Antonio López Villalobo y el psiquiatra Francisco Ruiz Sanz. Encuestas. ADHD RS-IV de DuPaul y la Child Symptom Inventory (CSI) de Gadow y Sprafkin. Financiación. El estudio está financiado por la Fundación Sánchez Villares y cuenta con la colaboración de la Junta.
 

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