Evidencias de un TDAH
Los síntomas deben estar presentes en dos o más ambientes (en casa y
en el colegio) para sospechar la evi¬dencia de un TDAH, aunque es en
el aula donde va a experimentar sus mayores dificultades. Además estos
síntomas deben estar interfiriendo en el funcionamiento de la vida del
niño por un periodo continuado de al menos seis meses. Los síntomas
han de ser más intensos de lo normal para niños de su edad y se han de
haber presentado desde edades tempranas (antes de los 7 años).

¿Qué tipos de niños con TDAH nos podemos encontrar en el aula?
Niños o niñas que manifiestan una conducta predominantemente inatenta
(Trastorno subtipo “Predominio Déficit de Atención”)
Aquellos que muestran déficit de atención pero que nunca han mostrado
hiperactividad ni impulsividad. Es más, niños que se caracterizan por
su lentitud e hipo actividad.
Aquellos que muestran déficit de atención significativo y rasgos de
hiperactividad e impulsividad leves bien porque nunca hayan presentado
éstos síntomas de forma acusada o bien porque esta sintomato-logía ha
remetido con la maduración como suele sueceder en muchos
adolescentes.

Niños o niñas que manifiestan una conducta predominantemente
hiperactiva e impulsiva (Trastorno Subtipo “Hiperactivo –Impulsivo”)
• Niños que nunca han mostrado déficit de atención.
• Niños que pudiendo tener déficit de atención, pasan desapercibidos
porque compensan las dificultades que podrían acarrear su déficit de
atención con una capacidad intelectual.
• Niños que se encuentran en los primeros cursos escolares y su
déficit de atención no resulta significativo para la exigencia escolar
del momento como sucede con frecuencia en Educación Infantil o primer
ciclo de Primaria.
• Niños que realizan un gran esfuerzo para adaptarse al entorno, temen
el fracaso pero luchan para no defraudar a los que le rodean.

Niños que manifiestan los dos grupos de síntomas (Trastorno del
Subtipo combinado): Déficit de Atención e Hiperactividad e
Impulsividad.
Una de las dificultades del TDAH es que con una frecuencia muy elevada
se presenta comórbido con otros trastornos. Por lo tanto es fácil que
algunos de los niños anteriores presenten además el siguiente perfil:
• Niños con TDAH y Trastorno Negativista Desafiante (niños con
conducta claramente oposicionista)
• Niños con TDAH y conducta agresivas entre los que podríamos
diferenciar:
• Aquellos que manifiestan una conducta agresiva proactiva
(planificada, deliberada y dirigida a obtener un beneficio.
• Niños con agresividad reactiva (conductas agresivas defensivas, de
carácter más impulsivo que producen como una respuesta desmedida a loq
ue el niño interpreta como una provocación o ataque).
• Niños con TDAH y otros diagnósticos asociados como Dificultades de
Aprendizaje (Trastorno del cálculo, Trastornos de la Escritura,
Trastorno de la Lectura) y/o Trastorno de la Coordinación.
• Niños con TDAH que presentan Trastornos del estado del ánimo
(depresión y/o ansiedad).

¿En qué momento comienza a observarse los síntomas?
Es un requisito básico que los síntomas se hayan presentado antes de
los 7 años, aunque en la práctica se es más flexible con los síntomas
de inatención y el límite se eleva hasta la edad de 9 años. Al
confeccionar las historias clínicas se constata que los niños han
presentado dificultades desde antes de entrar al Jardín de In¬fancia.
Es un hecho que en la medida en que el niño tiene que afrontar las
exigencias de estructura (orden, disci¬plina) que impone la escuela,
las dificultades van adquiriendo cada vez mayor dimensión y pueden
establecerse círculos viciosos, especialmente, cuando el factor
hiperactividad- impulsividad tiene un peso significativo en los
síntomas.
En el caso de los niños con predominio de problemas atencionales, el
círculo vicioso es diferente, ya que al no presentar comportamiento
perturbador; el medio social actúa en forma permisiva, es decir que lo
ig¬nora, favoreciendo su aislamiento y disminuyendo los beneficios
posibles de un diagnóstico precoz.

¿A partir de cuándo se puede realizar un diagnóstico correctamente?
Hay algunas pautas que hallamos en muchos niños/as hiperactivos desde
el nacimiento: Actividad elevada, grado de alerta, dificultad para
adaptarse a los cambios, reacciones de desagrado frente a extraños,
dificul¬tades para establecer horarios regulares de sueño y
alimentación, etcétera. No obstante, ninguna de ellas tiene valor
predictivo y/o diagnóstico, de hecho, un buen porcentaje de los niños
posteriormente diagnos¬ticados fueran niños tranquilos hasta el inicio
de la locomoción.
Por otra parte, casi todos los niños de 2 años presentan movimiento
elevado, dificultad para respetar nor¬mas, van de una cosa a otra como
ruiseñores que saltan de flor en flor, se frustran y manifiestan
berrinches. Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, se
encausan, se ordenan y pueden establecer una relación con las reglas y
los ritmos que les impone el medio. Esto no ocurre exactamente así con
los niños que pre¬sentan TDAH (salvo en los predominantemente
inatentos que son unos"" soñadores"") y de hecho, podemos verlos
llegar a los 5 años convertidos en verdaderos terremotos.

¿El comportamiento se modifica de acuerdo al contexto?

El comportamiento de todas las personas siempre es el resultado de una
interacción con el contexto. En el caso de los niños con Trastorno por
Déficit de Atención e Hiperactividad, no hay motivo para que los
hechos sean diferentes. Por ejemplo, pueden no presentar
comportamientos muy diferentes de otros niños en si¬tuaciones que no
exigen un esfuerzo mental sostenido y/o en las que no es necesario
seguir procedimien¬tos o instrucciones.
Para evaluar la inatención del niño, no lo observaremos cuando mira la
Televisión si no cuando debe reali¬zar sus tareas escolares, atender a
explicaciones, etcétera.
Cuando el niño tiene a mano un adecuado refuerzo, mejora su
performance atencional, es decir, que cuando está muy motivado; se
produce una mejoría. Debemos comprender que parte de los circuitos
cerebrales res-ponsables de los procesos atenciones, también cumplen
un rol importante en la motivación.
Los neurotransmisores implicados, es decir, los agentes químicos que
actúan en el intercambio de informa¬ción entre las neuronas también
son los mismos, por ende, atención y motivación nunca pueden
disociarse.

http://colegioelsalvadororientacion.blogspot.com/2009/11/como-puede-un-profesor-detectar-un_05.html

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